A Manchita
Tuve la dicha de conocer a Manchita. Nunca había tenido perros, de niño solo un gato.
Manchita nos llegó de casualidad. Una amiga de mi hija se la encontró solita por la calle, y pese a que por varios días la puso visible al frente de su casa, nadie la reclamó. Pues mi hija se quedó con ella.
Al principio estaba poco en casa, se pasaba el tiempo con mi hija, bien en clases de ballet o en su apartamento. Mas adelante, mi hija se contrata en el extranjero, y nos deja cuidando a la...